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NUEVO
LAREDO
Seminario
“NARCOTRÁFICO: INVESTIGACIÓN Y COBERTURA
NOTICIOSA”
Nuevo Laredo, Tamaulipas, México
26 y 27 de enero del 2006
RESUMEN
Los años
2004 y 2005 han sido negros para la prensa mexicana, después
de que ocho periodistas fueron asesinados por realizar su
trabajo y uno desapareció y se le cree muerto. Al menos
cinco de esos asesinatos y la desaparición se vincularon
con investigaciones periodísticas sobre narcotráfico.
Además de los asesinatos, las amenazas de muerte condujeron
a docenas de reporteros a abandonar la profesión o
los obligaron a trasladarse a otras ciudades.
El clima de miedo e intimidación afectó la información
sobre el crimen organizado, especialmente ligado al narcotráfico,
en varias áreas de México, pero más seriamente
en los estados del Norte en la frontera con Estados Unidos,
donde los cárteles pugnan por el control de las rutas
más provechosas hacia Estados Unidos.
Para encontrar
maneras de mejorar esta situación, a finales del 2005,
la SIP organizó una reunión de cerca de ejecutivos
de 40 diarios de ocho estados mexicanos a lo largo de la frontera
con Estados Unidos. El grupo publicó la Declaración
de Hermosillo, un documento que impulsó la elaboración
de una legislación federal más severa que llevaría
las investigaciones de crímenes contra periodistas
al nivel del gobierno federal, eximiría esos crímenes
de cualquier estatuto de limitación, y endurecería
las penas a los delincuentes condenados. La reunión
de Hermosillo fue el primer esfuerzo organizado que propició
la cooperación entre todos los periódicos afectados
en la región que comparten Estados Unidos y México.
Otros diarios mexicanos también se sumaron al grupo
y firmaron la Declaración.
Esa reunión
inicial tuvo dos resultados importantes. El primero fue la
decisión de desarrollar seminarios de entrenamiento
para preparar mejor a los periodistas mexicanos sometidos
a graves riesgos por la naturaleza de su trabajo. El segundo
fue la creación de un equipo conjunto que trataría
de investigar y finalizar los trabajos que habían estado
elaborando los periodistas en el momento de su muerte, y publicarlos
en todos los diarios que participan.
Este seminario
es el primero de una serie. Se propone entrenar a editores
y reporteros en las mejores prácticas relacionadas
con el periodismo sobre crimen organizado y narcotráfico.
Después de esta reunión el equipo conjunto también
publicará su primera investigación completa
sobre el caso relacionado con Alfredo Jiménez Mota,
reportero de El Imparcial de Hermosillo, quien desapareció
sin dejar rastro en abril del 2005.
SEMINARIO
El seminario fue inaugurado por Ninfa Deándar, presidenta
y directora de El Mañana, Nuevo Laredo; Heriberto Cantú
Deándar, director general de El Mañana; Juan
Francisco Ealy Ortiz, presidente y director general de Periódicos
Healy, México; Juan Fernando Healy, El Imparcial, Hermosillo;
y Ricardo Trotti, director de Libertad de Prensa de la SIP.
Heriberto
Cantú, director general de El Mañana, cuyo ex
jefe de noticias fue asesinado hace dos años por supuestos
narcos, agradeció a la SIP y a sus colegas por seleccionar
a Nuevo Laredo como sede de la reunión y solicitó
un minuto de silencio en memoria de todos los periodistas
mexicanos que han muerto en el cumplimiento de sus tareas
profesionales.
Juan Francisco
Ealy Ortiz, presidente de El Universal, señaló
que la reunión "era un triunfo de la libertad
sobre el silencio y el miedo”. Era una indicación
de que los periodistas mexicanos estaban listos para luchar
juntos y defender la libertad de prensa, la que había
sufrido un "brutal revés" en México
en meses recientes debido a los ataques y desapariciones de
periodistas. El respaldo de Ealy Ortiz dio a la reunión
impulso, e incentivo a los diarios regionales que se sienten
solos en su lucha contra las agresiones por parte de los narcotraficantes.
Juan Fernando
Healy, director ejecutivo de El Imparcial, donde temen que
haya muerto un periodista dado como desaparecido desde abril
del pasado año, manifestó que "la prensa
tiene delante importantes desafíos, entre los que se
cuenta seguir informando sobre las actividades ilícitas
de los cárteles de la droga y la falta de eficacia
de las autoridades para contrarrestarlas; y desenmascarar
la corrupción, frecuente en los departamentos de policía”.
Ante este
panorama los periodistas mexicanos tenemos retos muy importantes
como son continuar denunciando las actividades ilícitas
de esas organizaciones, resaltar la falta de efectividad de
las autoridades encargadas de combatirlo así como desenmascarar
la corrupción que prevalece en las corporaciones policíacas,
destacó.
“Todo
comenzó en la reunión de Hermosillo”,
señaló Ricardo Trotti, y “quisiera seguir
pensando en ese sueño que lanzaron los directores que
asistieron”. Trotti afirmó que el seminario es
la continuación de un proyecto en marcha para reducir
los riesgos de los periodistas mexicanos que trabajan en los
diarios de frontera. Además de la reunión de
Hermosillo en agosto del 2005, la SIP celebró, en diciembre
del 2005, un taller de entrenamiento de alto riesgo en Buenos
Aires, Argentina, en el que participaron 25 periodistas del
Norte de México.
LOS MEDIOS,
EL NARCOTRÁFICO Y LA FRONTERA:
El primer
panel, integrado por Roberto Rock, editor de El Universal,
y Bob Rivard, editor ejecutivo del San Antonio News Express,
delineó la situación global de riesgo para los
periodistas a ambos lados de la frontera de México-Estados
Unidos. Rock señaló que los diarios mexicanos
necesitan crear una "red de protección" y
relacionó un número de acciones de este corte
que los reporteros necesitan tomar para protegerse a sí
mismos, a sus familias y sus fuentes. "En muchas áreas
del país, donde han amenazado a los periodistas, la
autocensura se ha convertido en la forma más eficaz
de protección, lo que ha dado por resultado una reducción
preocupante en la libertad de la prensa y los avances democráticos
en nuestro país", apuntó. Una opción
impulsada por algunos diarios de frontera, según Rock,
es la elaboración de manuales de Ética y de
Operaciones que dicten las acciones que se espera tomen periodistas
y editores al cumplir asignaciones peligrosas.
Los manuales
son una opción que los diarios pueden utilizar para
proteger a sus reporteros mientras continúan escribiendo
sobre narcotráfico. Como ejemplo citó a Frontera,
diario de Tijuana, que ha creado un Manual con los requisitos
que aplica para evaluar cada historia que publica acerca del
narcotráfico. El diario evita publicar fotografías
de los narcotraficantes, de sus familiares y amigos, y no
permite que los reporteros utilicen fuentes anónimas.
Rock urgió a los reporteros a tomar seriamente el tema
de su seguridad, observando su ambiente y determinando cuándo
se encuentran bajo vigilancia. Señaló que los
últimos asesinatos de periodistas en la frontera sucedieron
cuando los periodistas venían de o iban a sus residencias,
lo que indica que los vigilaban.
Bob Rivard
señaló que lo que sucede a uno y otro lado de
la frontera es radicalmente diferente. "Estamos muy cerca
de Nuevo Laredo, a sólo dos horas en auto, pero en
verdad estamos muy lejos. La realidad de la prensa mexicana
y la de la prensa tejana es muy diferente", manifestó,
enfatizando los peligros que corren los periodistas mexicanos.
Rivard expresó que el desafío para la prensa
norteamericana de frontera es convencer a los lectores de
que las historias sobre el narcotráfico en la frontera
son importantes.
Cuando
un participante le preguntó qué podrían
hacer los diarios norteamericanos y mexicanos para mejorar
la situación de los reporteros, Rivard dijo que quizás
sería útil que los periódicos del sur
de Estados Unidos colaboraran con los diarios mexicanos dentro
de equipos conjuntos, como el que se está organizando
en Nuevo Laredo para investigar el asesinato de Alfredo Jiménez
Mota, de El Imparcial.
Rock convino
en ello y expresó que una manera de mejorar el clima
para informar sobre la región sería definir
ambos lados de la frontera como una sola región. "El
narcotráfico es un problema regional, ningún
país por sí solo puede hallar la solución.
En México cada presidente promete tener la situación
bajo control en el plazo de un año; eso es lo que lo
dijo presidente Fox cuando tomó su cargo", enfatizó.
Trotti,
de la SIP, apuntó que una victoria importante en el
asesinato contra periodistas había sido pasar los casos
desde las cortes estatales hacia las cortes federales. También
señaló que el cabildeo, por parte de la SIP
y otros diarios mexicanos, había contribuido a animar
al senado mexicano para discutir la nueva legislación
que se ocuparía de los ataques contra la prensa.
Apolonio
Cruz Quezada, reportero de radio de Coahuila, dijo que muchos
reporteros no escriben correctamente sobre delitos financieros
y de “cuello blanco” en sus comunidades. "Necesitamos
una base de datos donde pongamos toda la información
que tenemos sobre narcotráfico para el uso de medios
de noticias grandes y pequeños"
Rock convino
con Quezada y añadió que los periodistas necesitan
escribir desde diversos ángulos acerca del narcotráfico,
que podría ser menos riesgoso. "También
necesitamos escribir más sobre la corrupción
en el lado de Estados Unidos", precisó.
Rivard
señaló que uno de los problemas es que los funcionarios
norteamericanos están solamente interesados en el terrorismo
y han sido obligados a ignorar el narcotráfico. Sobre
la corrupción en Estados Unidos, Rivard indicó
que se han producido varios arrestos recientemente de funcionarios
corruptos, y citó el ejemplo de un sheriff de Cameron,
Brownsville, Texas.
Juan Carlos
Pérez, de El Mañana y La Tarde de Nuevo Laredo,
preguntó sobre lo que podrían hacer los medios
cuando los ciudadanos apelan a la prensa porque las autoridades
no pueden solucionar los delitos relacionados con el narcotráfico.
Rock señaló que es importante que los medios
de noticias propongan a los ciudadanos unirse. "Debemos
conseguir movilizar a la comunidad para exhortar a las autoridades
a que actúen”. Pero recomendó una información
mesurada, una cobertura sin sensacionalismo. “La prensa
no puede ser solamente ruidos y gritos, porque nadie nos escuchará,
ni el gobierno ni los ciudadanos", destacó.
Rock advirtió
contra la divulgación solamente de delitos y asesinatos
y otras "historias de sangre" qué catalogó
de "crónica roja".
Un periodista
preguntó sobre cómo informar de temas que afectan
los intereses económicos del periódico. Tanto
Rock como Rivard señalaron que los periodistas necesitan
comprender que la situación financiera también
es importante. "Del lado de Estados Unidos, la cuestión
financiera implica más amenazas que los narcotraficantes",
dijo Rivard. Rock afirmó que la prensa tiene un compromiso
con todos, el mercado y el lector, y que los periodistas necesitan
saber eso cuando hacen su trabajo.
Sobre
todo, Rock y Rivard señalaron que el periódico
necesita comunicarse con sus lectores. Rivard acentuó
la necesidad de continuar publicando historias que los intereses
poderosos de la ciudad no desean que se publiquen.
LA COBERTURA
DE NARCOTRÁFICO EN MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS:
El panel
procuró presentar diferentes enfoques sobre las mejores
técnicas de reporteriles de veteranos y jóvenes
a ambos lados de la frontera. Daniel Rojas, de El Mañana
de Nuevo Laredo, señaló que su diario ha sufrido
mucha presión por parte de los narcotraficantes. La
situación de violencia en su ciudad es tan seria, que
estima que la prensa necesita centrarse no solamente en la
violencia por sí misma, sino en explicar las causas
que la generan. "Necesitamos emprender una batalla por
la legalidad. Presentar los problemas, pero también
ofrecer soluciones prácticas”, advirtió.
No vale de nada informar si los ciudadanos se asustan. Por
eso exhortó a sus colegas a escribir sobre el tema
de la droga ofreciendo las soluciones y buenas historias que
respondan a las necesidades de la gente buena de la ciudad.
Mariano
Castillo, del San Antonio News Express, afirmó que
en los seis meses en los que ha estado reportando sobre Nuevo
Laredo, se ha sentido aplastado al comprender cómo
cada información se conecta con la violencia. "Escribir
sobre economía, turismo o cualquier otro tema social
siempre se vincula con la violencia que se sufre en esta ciudad",
apuntó.
Jorge
Morales, editor de El Imparcial, señaló que
los ataques recientes contra periodistas se llevaban a cabo
por narcotraficantes regionales pequeños, que no están
conscientes de la repulsa que generan contra sí mismos
al atacar a un periodista. “En los últimos 15
años hemos estado publicando extensos informes sobre
narcotráfico”, apuntó. “Esas historias
no dañan a los narcotraficantes. Tienen sus estrategias
y los cárteles grandes saben que atacar a un periodista
no es una buena decisión económica”. Morales
supervisaba el trabajo de Antonio Jiménez Mota, el
reportero de El Imparcial que desapareció el pasado
mes de abril mientras realizaba una investigación sobre
organizaciones pequeñas de narcos en el estado mexicano
de Sonora. “Los pequeños grupos regionales son
los más peligrosos para los periodistas porque no tienen
la sofisticación de los grandes traficantes”,
advirtió a sus colegas. En el pasado, explicó
Morales, ha sucedido que algún capo de bajo nivel dentro
de la organización ha tomado a veces decisiones para
atacar a periodistas sin la aprobación de sus superiores.
Citó el caso de Gregorio, de Sinaloa, quien fue asesinado
por un jefe narco de bajo nivel que se enojó después
de que el periodista le tomó una foto.
Morales
expresó que la prensa mexicana también se enfrenta
a una treta de los traficantes, que desean utilizar a los
medios en sus batallas con otros carteles sobre rutas y territorios.
“Encuentran maneras de pasar la información para
forzar las a las autoridades a que persigan a otros grupos.
Buscan contactos directos con los periodistas investigadores.
Algunas veces los reclutan y los ponen en su nómina”,
indicó. “Para hacerlo ponen un AK47 en tu cabeza,
y te convierten en un sicario con la pluma como arma”.
También
recomendó a los periodistas vigilar a los oficiales
de policía reclutados por los narcotraficantes para
pasar información sobre sus enemigos. “Tienes
que vigilar a los oficiales que trabajan para las organizaciones”,
manifestó.
Acerca
del uso por parte de los narcotraficantes de la información,
señaló que su periódico se encontró
en medio de esta situación durante la investigación
que emprendió después de que desapareció
su reportero. “Lanzamos una campaña de información,
que incluyó una línea telefónica gratuita
y recibimos mucha información. Pero fue utilizada por
los grupos regionales de narcos para atacarse entre sí.
Nos hacían una llamada en la que daban detalles sobre
cómo secuestraron y asesinaron a nuestro reportero.
Y culpaban a una organización. Minutos más tarde,
llegaba otra llamada con detalles exactos, pero culpando a
otra organización. Los grupos sabían que las
autoridades tenían que hacer algo”, apuntó,
y exhortó a tener los ojos bien abiertos y tratar con
mucho cuidado la información que llega.
Tracey
Eaton, deThe Dallas Morning News, afirmó que muchas
de las dificultades que encaran los reporteros de Estados
Unidos que cubren el narcotráfico en la frontera radican
en el hecho de que dependen demasiado de funcionarios de Estados
Unidos. “Yo fui un agente honorario de la DEA”,
confesó, y explicó que durante muchos de sus
primeros años como reportero de frontera dependió
de la información de funcionarios retirados y activos
que atendían narcóticos. “Hay que tener
cuidado”, precisó. “En Estados Unidos hay
una cultura de querer culpar a otros países por el
problema del narcotráfico. La gente se percata de que
si no fuera por los millones de consumidores, el problema
no existiría en México”, concluyó.
Ana Arana,
reportera independiente de New York, declaró que escuchar
a sus colegas hablar sobre narcotráfico en la frontera
le hizo recordar otros años, otros países y
otros cárteles, y a percatarse de lo poco que ha cambiado
el negocio.
“Desafortunadamente,
las redes de tráfico son como un tubo de crema dental:
si exprimes un extremo y sale por el lado opuesto”,
indicó. “Es global y tiene explicaciones políticas.
Lo que sucede en Colombia afecta el tráfico a través
de América Central y a través de México
y uno necesita entender las tendencias globales”, señaló.
Arana dijo que cubrió la guerra de la droga en Colombia
en los años 80 y ve los mismos temas repetirse en la
frontera, con elementos específicos mexicanos, pero
iguales a fin de cuentas. La única diferencia ahora,
apuntó, es que Estados Unidos está interesado
en la guerra contra el terror y ha dejado a un lado la guerra
contra las drogas, la cual dominó la política
de Estados Unidos hacia México y Colombia durante treinta
años
“Quizás
necesitamos ofrecer más información sobre la
corrupción de la parte de Estados Unidos”, señaló.
“Sin embargo, noto algunos cambios importantes”,
afirmó. “La corrupción y el impacto del
narcotráfico se están moviendo más hacia
el interior de Estados Unidos. Un ejemplo es cómo las
pandillas ahora llevan a cabo actividades que antes eran realizadas
por organizaciones de narcos extranjeras. Debían emprenderse
más investigaciones sobre esas conexiones”, precisó.
Después
de las presentaciones, el debate varió. Marta Soto,
jefe de la Unidad Investigativa de El Tiempo de Bogotá,
preguntó si sus colegas mexicanos utilizan la información
que proviene de narcotraficantes. Morales, de El Imparcial,
señaló que definitivamente no, pero otros dijeron
que dependía de si el traficante estaba en cárcel.
Raimundo
Ramos, reportero de El Mañana, se refirió a
opiniones vertidas en el panel anterior y se preguntó
cómo el reportero podía conseguir la información
si no podía utilizar la que ofrecía la policía
local. Morales, de El Imparcial, afirmó que la cuestión
era cerciorarse de no usar una sola fuente. “Uno no
desea hacer de mensajero”, subrayó Morales.
Varios
reporteros señalaron que se sentían confundidos
por desconocer de dónde obtener la información
verdadera. ¿O tal vez debían olvidarse de escribir
sobre narcotráfico? Morales les dijo que debían
permanecer siempre del lado de los ciudadanos. Mari Carmen
Flores Ávila, de Televisa en Tijuana, afirmó:
“He estado haciendo periodismo de frontera durante 20
años y he sobrevivido. El problema viene cuando creemos
que somos policías. Aquí es donde hay que tener
cuidado”.
HERRAMIENTAS
PARA INVESTIGAR EL NARCOTRÁFICO
Gerardo
Reyes presentó un panorama histórico del periodismo
sobre narcotráfico en América Latina y las relaciones
difíciles que existen entre Estados Unidos y América
Latina en la aplicación de las políticas sobre
narcotráfico. “La cocaína es pues un polvo
explosivo hallado en grandes cantidades en casi todos los
estallidos sociales y los escándalos de corrupción
de América Latina. No hay país de la región
que no tenga registrado en su historia reciente un escándalo
de corrupción y narcotráfico a los más
altos niveles”.
Señaló
que se sentía pesimista en cuanto a encontrar las mejores
maneras para reportar sobre narcotráfico. Reyes explicó
que ha asistido a muchas conferencias sobre cómo los
periodistas podían protegerse mientras escriben sobre
narcotráfico. Pero concluyó que, a pesar de
todos los programas e ideas instituidos a ese efecto por varias
organizaciones, los narcotraficantes todavía se las
arreglan para matar a los reporteros. “Durante 20 años
éste ha sido el tema sobre el que he escrito mayormente,
y hay muchas maneras de presentar esta guerra contra las drogas,
pero la realidad es que cuando un narco decide matar a un
periodista en nuestros países, nadie puede pararlo.
Mata al reportero y a menudo el crimen queda impune. O su
culpabilidad se prueba demasiado tarde”.
Reyes
señaló que hay muchas maneras de combatir las
amenazas: un reportero podría dejar de escribir; o
vagar en el exilio por varios países. También
podría permanecer en el país y solamente salir
de su casa acompañado de guardaespaldas. O puede publicar
en equipo, como se está haciendo en varios países.
Pero, según Reyes, el trabajo en equipo tiene sus limitaciones.
"En Colombia después de que mataron a Guillermo
Cano, todos los reporteros comenzaron a trabajar en equipo.
Comenzaron con mucho entusiasmo, pero poco a poco el proyecto
se apagó. Primero, los reporteros de la televisión
lo abandonaron, porque comenzaron a recibir amenazas de muerte.
Entonces otros les siguieron".
Mencionó
las estrategias que un periódico podría poner
en práctica para proteger a los periodistas. En Colombia
el diario El Tiempo utilizó un complicado proceso cuando
las fuentes querían ofrecer información y pistas
importantes directamente a los reporteros. Los redactores
referirían la fuente a la Fiscalía, en donde
la persona se convertía en testigo de un caso y brindaba
testimonio. "Entonces el diario utilizaba ese testimonio
para escribir una historia. Desde el punto de vista ético
no era muy claro, pero salvó las vidas de muchos periodistas”.
¿Existe
alguna herramienta básica para hacer reportería
de narcotráfico? Según Reyes, no, pero recomendó
a los periodistas perseverar en sus investigaciones. Hizo
el relato de un periodista del diario peruano El Comercio,
a quien le llevó diez años ver cómo su
investigación sobre las operaciones turbias de un prominente
hombre de negocios, traficante de drogas, al final produjo
resultados y el individuo fue a parar a la cárcel.
No obstante, el reportero tuvo que pagar una cuota por su
trabajo y ahora se encuentra exiliado en Miami.
Reyes
también mencionó un tema que había sido
repetido en paneles anteriores, y es que a pesar de su importancia,
la gran prensa de Estados Unidos no parece tener mayor interés
en el tema del narcotráfico. En su opinión,
mucha de esta indiferencia se debe al hecho de que los medios
"siguen la agenda de Washington", y en Washington
el narcotráfico no es un asunto de urgencia. El narcotráfico
dejó de ser un tema periodísticamente sexy en
Estados Unidos. En México, según las quejas
que ha escuchado, parece interesarle más a la prensa
regional que a la de la capital.
Reyes
declaró que a un reportero investigador le lleva tiempo
conseguir buenas fuentes. "Éstas no son fuentes
que aparecen de un día para otro’’, advirtió,
y explicó que un reportero investigador con experiencia
en narcotráfico no puede ser aquél que cubrió
recientemente la industria de petróleo. Reyes también
exhortó a los reporteros a tomar notas y mantener datos
organizados porque ese tipo de trabajo es, más que
todo, un ejercicio de "conectar puntos", donde un
reportero no sabe cuándo necesitará recordar
el nombre de un traficante o de un sospechoso.
Reyes
presentó una entrevista en video con Miguel Ramírez,
el reportero investigador del El Comercio, a quien había
aludido anteriormente, y cuya investigación le tomó
diez años. Se vio obligado a salir de Perú el
año pasado, después de que el hombre de negocios
fue a la cárcel. En el video, Ramírez explica
cómo otros periódicos no apoyaron a El Comercio
durante los primeros seis años de su trabajo de denuncia.
Ramírez tuvo que vivir acompañado de guardaespaldas
por muchos años, porque el hombre de negocios le amenazó
de muerte. Ahora vive en Miami.
Reyes
puso a disposición del auditorio una lista de bases
de datos norteamericanas que pueden facilitar el trabajo:
-www.landings.com
Para encontrar las placas de aeroplanos pequeños usados
por los narcotraficantes para transportar drogas.
--www.propertyappraiser.com
Para encontrar información sobre inversiones en propiedades
en estados Unidos por parte de narcotraficantes mexicanos
--www.pacer.gov,
Conecta a los reporteros con el sistema de cortes de Estados
Unidos
---www.bop.gov
El Buró Federal de Prisiones de EE.UU. que relaciona
todos los prisioneros en cárceles federales, estatales
y juveniles.
--www.fincen.gov
Conecta a la red de delitos financieros
---www.gao.gov
Agencia de responsabilidad gubernamental de EE.UU., que investiga
el uso de los fondos del gobierno, entre ellos, programas
internacionales.
---www.lexisnexis.com
El más integral localizador de personas, biblioteca
de diarios y almacén de documentos disponible en internet
(requiere de pago).
Después
de la presentación de Gerardo Reyes, se presento una
entrevista en video con Jim Shedd, un ex agente de la DEA
que trabajó en países latinoamericanos durante
20 años.
RESUMEN
DE LA ENTREVISTA A JIM SHEDD
¿Cómo
está organizada la DEA?
Cuando
dejé la agencia el año pasado, había
cerca de 74 oficinas en el mundo. En América Latina
hay una oficina de la DEA en cada país, con excepción
de Uruguay, país supervisado desde Buenos Aires. Cada
región tiene un director general. El encargado de la
oficina de México se ocupa de América Central,
mientras que la oficina de Bogotá maneja todas las
oficinas más pequeñas en los países andinos,
con excepción de Bolivia. La oficina de Bolivia se
ocupa del resto de Suramérica. Hay también un
encargado principal regional radicado en Washington
¿Cuál
es la oficina más grande? La de México, pues
tiene varias oficinas más pequeñas: Mérida,
Guadalajara, y la frontera de EE.UU.-México. La segunda
oficina es la de Bolivia. Colombia tiene dos oficinas: una
en Bogotá y otra en Cartagena.
Según
Shedd, las operaciones de la DEA se manejan de manera diferente
en cada país, dependiendo de las reglas de los acuerdos
del país en cuestión y Estados Unidos. Shedd
dijo conocer bastante cómo funciona en Colombia, pero
sabía poco sobre la DEA en México. En Colombia
los agentes de la DEA ayudan en el planeamiento de operaciones,
y acompañan a la policía local en las operaciones,
pero no participan en esas acciones.
Señaló
que es común para la DEA pagar a informantes, pero
eso no puede hacerse sin la autorización del gobierno
local. Compartimos la información con la policía
nacional local, afirmó Shedd. A menudo la DEA paga
el combustible, el equipo, suministros y entrenamiento a las
agencias de policía.
Los periodistas
estaban interesados en saber cómo podrían desarrollar
una mejor relación de trabajo con los agentes de la
DEA en sus países. Shedd expresó que los agentes
de DEA trabajan bajo la égida de la embajada de EE.UU.,
por lo que no se les permite hacer declaraciones públicas.
Solamente el funcionario de asuntos públicos de la
embajada y al embajador se les autoriza a hablar. Si los periodistas
desean información oficial, sugirió llamar a
la jefatura de la DEA de Washington.
Shedd
precisó que la DEA posee 500 agentes en todo el mundo.
Shedd
explicó que durante su carrera, reporteros y oficiales
de policía locales siempre le preguntaban acerca de
cárteles de la droga en Estados Unidos. No existe ninguno
al estilo del de Pablo Escobar. La mafia norteamericana es
pequeña de tamaño, incluso John Gotti, el famoso
mafioso italonorteamericano de New York. Hay redes de distribución
de drogas, pero siempre con un perfil bajo. Una investigación
reciente encontró una red de narcotráfico compuesta
de ciudadanos norteamericanos que movían cantidades
pequeñas de marihuana. Las autoridades desconocían
el alcance de su negocio hasta que fueron arrestados y entonces
se supo que el líder estaba a punto de comprar un centro
de compras por un valor de US$40 millones.
Shedd
señaló que muchas de las redes de distribución
de drogas en Estados Unidos son limitadas y especializadas.
Convino en que muchas de las operaciones se dan dentro del
área financiera, lo que las hace difíciles de
investigar. Estas operaciones son complicadas, dijo, porque
hay muchos controles sobre transacciones bancarias. Pero las
investigaciones sobre lavado de dinero son difíciles
de realizar y apenas resultan en imposición de cargos
a los acusados, confesó, porque los jurados no las
entienden.
NARCOTRÁFICO
EN COLOMBIA: GANANCIAS Y PELIGROS
Marta
Soto, directora de la unidad investigativa de El Tiempo de
Bogotá, contó que recibió una amenaza
de muerte poco antes de venir al seminario, la segunda en
sus 12 años como reportera. Señaló que
al principio se preocupó pero luego cambió de
parecer. "Me di cuenta de que estaba viva, y que el hecho
de recibir amenazas significaba que los periodistas estábamos
causando problemas a los delincuentes. Porque estamos revelando
lo que ellos quieren ocultar. Estamos haciendo nuestro trabajo".
Soto expresó que habían aprendido varias lecciones
en Colombia durante largos años de lucha contra los
cárteles de la droga.
En opinión
de Soto, Colombia ha hecho frente a tres batallas en su lucha
contra el narcotráfico. La primera fue la guerra contra
el terrorismo desatado por el cártel de Medellín;
la segunda, la batalla contra la corrupción y la influencia
que promovió el cártel de Cali, y que corrompió
al estado colombiano; y la última, la guerra contra
el narcoparamilitarismo.
Según
Soto, la primera guerra se libró entre 1980 y 1989,
cuando Colombia despertó de la pesadilla de que el
narcotráfico había penetrado cada esquina de
su sociedad, entre ellas la política, los deportes
e incluso los desfiles de belleza. En ese período fueron
eliminados 33 periodistas, entre ellos el director del diario
El Espectador, asesinado por órdenes de Pablo Escobar
el 17 de diciembre de 1986. Además, pusieron una bomba
que destruyó las instalaciones del periódico.
Gracias a la pista de un informante pudo impedirse que siguieran
adelante los planes para destruir El Tiempo de Bogotá.
Durante ese período, los reporteros dependían
de la información suministrada por los miembros del
cártel de Cali, enemigos jurados del cártel
de Medellín. Los reporteros copiaban a las autoridades,
las que también conseguían la información
del cártel de Cali. Era un “círculo vicioso",
precisó Soto.
Sin embargo,
Soto insistió en que ella no está en contra
de usar la información proveniente de narcotraficantes.
"Pero es necesario saber cómo hacerlo", señaló.
La segunda
batalla, según Soto, fue contra el cártel de
Cali en los años 90. Cali había crecido enormemente,
pero, al igual que policías y periodistas, estaba agotado
después de la lucha contra el cártel de Medellín.
"No estábamos listos para enfrentarnos a ese monstruo",
afirmó. "El cártel de Cali no ponía
bombas, ni asesinaba a periodistas; nada más que los
corrompía, comprando sus lealtades. El cártel
compró radioemisoras enteras, y utilizaba a uno de
nuestros periodistas principales como emisario", apuntó.
Para ilustrar de qué manera se había extendió
la corrupción, Soto explicó que durante una
redada la policía encontró una nómina
de pago que incluía a reporteros, funcionarios locales
y políticos. Cuando Colombia finalmente despertó,
el cártel tenía bajo su control a funcionarios
del gobierno del más alto nivel, congresistas e incluso
a un candidato presidencial. Éste fue el principio
del llamado proceso 8.000, una investigación judicial
que perseguía limpiar el sistema. Sin embargo, expresó
Soto, este proceso fue también un fiasco para la libertad
de prensa, porque los periodistas dependían exclusivamente
de la información que dejaban filtrar los investigadores,
y no condujo a ninguna investigación independiente.
La información era parcial y ningún medio publicó
una historia completa del escándalo.
Y, por
último, el proceso paramilitar actual de desmovilización
ha traído un nuevo problema a la prensa colombiana.
"Compran a políticos. Son una mezcla de narcotraficantes
del pasado –de Medellín y Cali– y de los
así llamados grupos de autodefensa que nacieron en
los 80 con los ejércitos privados para proteger de
las guerrillas a los ganaderos y terratenientes. Entre sus
miembros estaban los narcotraficantes que habían comprado
tierras y utilizaban sus ejércitos para proteger territorios.
Pronto comenzaron a exigir un impuesto de guerra a otros terratenientes.
Exigieron contratos de servicios municipales a las autoridades
locales y ayudaron a elegir a sus propios candidatos al congreso
colombiano. Estos grupos hoy desmovilizan a sus tropas y lavan
dinero, señaló Soto.
Estas
fuerzas son en la actualidad el enemigo de la prensa libre.
Atacan a la prensa regional y la obligan a censurarse. Ésta
es una de las razones por las que Colombia recurre nuevamente
al trabajo en equipo a fin de publicar historias sobre la
corrupción en las provincias, donde estas fuerzas tienen
el control. Sin embargo, en opinión de Soto, dada la
experiencia colombiana, el periodismo en equipo debe utilizarse
solamente bajo circunstancias extremas, porque de lo contrario
no funciona. A menudo se le rebaja por el hecho de que no
todos los reporteros tienen el mismo interés, la misma
disponibilidad del tiempo y las mismas habilidades para investigar.
Las tareas caen a menudo sobre los hombros de unos pocos.
VIERNES,
ENERO 27 DEL 2006
NADA ES
LO QUE PARECE. LAS INVESTIGACIONES SOBRE NARCOTRÁFICO
EN MÉXICO
El panel
fue conducido por María Idalia Gómez, miembro
de la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP (México),
y Darío Fritz. Gómez y Fritz son periodistas
de Ciudad México y autores de Con la muerte en el bolsillo,
Seis Desaforadas Historias de Narcotráfico, que ganó
el prestigioso Premio Planeta de periodismo en el 2005.
Fritz
y Gómez explicaron que intentaron vincular la información
ya publicada, sus propias entrevistas y los documentos recibidos
de las autoridades. Desafortunadamente, dijeron, los principales
medios de noticias de Ciudad México ignoran el tema
del narcotráfico. Éste es más bien un
tema de la frontera, apuntó Fritz, y agregó
que durante sus investigaciones fueron testigos del trabajo
solitario de los reporteros en las ciudades pequeñas
de la frontera.
"Escribir
sobre narcotráfico en México es prácticamente
imposible", declaró Fritz. Pero en ciudades como
Nuevo Laredo los periodistas“están en la línea
de fuego... y es como un cáncer en plena metástasis.
Tienes las horas contadas". Exhortó a los reporteros
a ir más allá de divulgar el número de
cadáveres, resultado de luchas intestinas entre las
redes de los narcos.
Sugirió
escribir otras historias: el abuso de drogas, el impacto económico
del narcotráfico en la sociedad, las víctimas
del narcotráfico, y otras consecuencias de las drogas
en general. Idalia Gómez señaló que los
esfuerzos del equipo que promueve la SIP en el caso de Alfredo
Jiménez Mota constituye un ejercicio novedoso. Agregó
que estaba entusiasmada por el interés mostrado por
varios medios, a pesar de que la presencia de los grupos de
noticias de la capital es muy limitada. "Esto abrirá
nuevos caminos", insistió.
Gómez
y Fritz compartieron con la audiencia una entrevista en audio
con un ex narcotraficante que actualmente está trabajando
con la policía federal mexicana y quien ofreció
revelaciones de cómo los narcos utilizan la prensa.
El narcotraficante
no identificado, quien se encuentra bajo custodia de protección,
planteó lo siguiente:
- Los
narcotraficantes tienen siempre a periodistas en su nómina
de pago. Utilizan a los reporteros para escribir desacreditar
otras informaciones o investigaciones que develan sus actividades.
- Los
narcos llaman ‘’plazas’’ a sus centros
de operación. En estas plazas controlan a periodistas,
abogados, autoridades y a otros miembros importantes de la
sociedad local. Los grupos utilizan las amenazas y el dinero
para forzar a los periodistas a que se pongan de su parte.
Otros periodistas reclutan a sus colegas, pero los narcotraficantes
están más interesados en reporteros de temas
policíacos, editores y a veces directores.
- Dondequiera
que los militares lleven a cabo búsquedas, en hogares,
almacenes u otras instalaciones donde la organización
opera, los periodistas de nómina toman fotografías
y los narcos envían a representantes de las ONG de
derechos humanos para que denuncien abusos de los militares.
- Los
pagos a periodistas son en sumas globales. El dinero va a
un editor, que entonces distribuye el dinero. También
reparten vehículos robados
- Explicó
que hay tantos periodistas corruptos, que escogen la profesión
para poder estar cerca de los traficantes. Los oficiales de
policía envían mensajes antes de iniciar una
redada.
- La corrupción
alcanza a los periódicos, las televisoras y las radioestaciones.
La televisión es más fácil de penetrar.
- Señaló
que los grupos de narcotráfico tenían gente
que revisaba la prensa e identificaba a los reporteros que
debían vigilarse o intimidarse. Reaccionan lentamente
y al principio amenazan y advierten a los reporteros. Más
adelante les ofrecen dinero. De cada 10 reporteros, nueve
toman la opción del dinero.
- Según
este narcotraficante, es muy difícil para los reporteros
llegar a una región o área y no ser identificados.
"Todo se controla”, apuntó. Las organizaciones
tienen una enorme infraestructura, dentro del mercado, los
taxistas y los policías locales. ¡Imagínense
caer en las manos de esta gente!
- Sugirió
que la mejor opción es permanecer callados. No vale
la pena mostrarse valiente. Si quieres reaccionar, no lo hagas
solo; necesitas ayuda. "Estoy vivo porque el gobierno
me ayuda; de lo contrario sería un hombre muerto",
expresó.
- Las
organizaciones de narcos se fijan en los periodistas que escriben
sobre un grupo. Los visitan. Si publicas una historia de vez
en cuando nada te sucederá, explicó.
- Los
periodistas que se centran exclusivamente en un solo grupo
de narcos son aquellos que tienen problemas. Por eso es importante
escribir sobre todas las organizaciones.
- Los
informantes ganan US$1.000 al mes. Pero consiguen más
dinero si lo necesitan.
- Los
grupos a menudo fomentan los problemas en una zona para alejar
a las autoridades de su área de operaciones. Los narcotraficantes
hacen contrainteligencia. Si matan a una persona, elaboran
una historia a su alrededor y matan a otra. Entonces culpan
a la segunda de matar a la primera. Aquí es donde las
organizaciones utilizan a los reporteros de la nómina.
Los participantes
en el seminario comentaron que se encontraban en un dilema:
cómo utilizar la información de la policía
si había muchas posibilidades que ésta fuera
manipulada. Gómez señaló que la clave
es combinar la información, verificar los hechos, cruzar
la información y comprobarla dos veces.
CÓMO SE UTILIZA LA INFORMACIÓN OFICIAL EN MÉXICO
Esta presentación
la hizo Jesús Ramírez López, ex funcionario
de prensa de la Procuraduría General de la República.
Ramírez indicó que los periodistas deben saber
que cada vez que se dirijan a la PGR encontrarán una
versión que no se ajusta necesariamente a la verdad.
"Muchas veces, en las ruedas de prensa, los reporteros
tenían más información que yo",
reconoció. Él se desempeñó como
jefe de la oficina de prensa de la PGR entre 1996 y el 2000.
Señaló que los voceros oficiales siempre manipulan.
Dijo que
las agencias mexicanas disponían de estrategias diferentes
para la prensa local e internacional. También utilizan
la televisión nacional para tener una difusión
más amplia. Hizo recomendaciones a los periodistas
al solicitar información a la PGR: Ser organizado y
saber lo que se quiere. Si uno sabe lo que quiere, sabrá
cuándo le dan información solamente para ganar
tiempo. Y, por último, señaló que las
agencias estatales no proporcionan ninguna información.
Por ello recomendó a los periodistas mantenerse alejados
de ellas.
EL CASO ALFREDO JIMÉNEZ MOTA: UN DEBATE SOBRE EL PROYECTO
FÉNIX
Jorge
Morales, subdirector del diario El Imparcial, e Idalia Gómez,
de la Unidad de Respuesta Rápida de la SIP (México),
condujeron el debate sobre resultados de investigaciones preliminares
acerca de la desaparición del reportero del El Imparcial.
Morales
expresó que desde la desaparición de Jiménez
Mota, el periódico ha instituido una estrategia de
comunicación sobre qué hacer en casos críticos.
Los primeros y elementales pasos son lo siguientes:
- Llamar
a la SIP y luego organizar un equipo de reporteros con tareas
específicas. "Entendemos que un ataque contra
un reportero no es un ataque contra una víctima, sino
contra todo el periódico y la sociedad en su totalidad.
Hay que salir a la calle a decir esas cosas".
El Imparcial
también ha impreso carteles con la imagen de Alfredo
Jiménez Mota y ha abierto una línea telefónica
gratuita para que la gente pueda llamar y brindar información.
Los carteles se pusieron en toda la ciudad. "El mensaje
que queríamos mandar a los delincuentes era que tocar
a un periodista del El Imparcial les saldría caro",
apuntó Morales.
Gómez
manifestó que consideraba que el Proyecto sería
efectivo porque en 14 años como reportera no había
visto a grupo de redactores mexicanos tan interesados en trabajar
unidos, compartiendo la información y poniendo a un
lado su desconfianza tradicional. "Cuando terminó
la reunión en Hermosillo, estaba entusiasmada, porque
íbamos a hacer algo", subrayó.
El Proyecto
Fénix cuenta con el apoyo de 40 periódicos que
firmaron la Declaración de Hermosillo. "No pienso
que descubriremos dónde está Alfredo Jiménez
Mota; no somos la PGR", precisó Gómez.
"Pero quizás podremos descubrir cómo ocurrió
su desaparición".
Gómez
y Morales señalaron en la reunión de Nuevo Laredo
que la información relacionada con la investigación
la enviarán a la SIP y a El Imparcial.
Morales
también indicó que otros periódicos podrían
ayudar con la investigación publicando las historias
que producirá el grupo. Señaló que el
equipo también hará trabajos para la televisión.
"Es importante que formen parte del proyecto, y que publiquen
las historias en cuanto las tengamos", precisó.
El equipo
espera publicar su primer conjunto de historias el 20 de febrero
del 2006. Componen el equipo para esta investigación
reporteros y editores de El Imparcial, El Universal y otros
ocho periódicos que se unirán al grupo en las
próximas semanas. Según Gómez y Morales,
se espera que la composición del grupo cambie en función
de investigaciones futuras sobre otros casos.
Ricardo
Trotti manifestó que el Proyecto Fénix es parte
del trabajo que ha estado haciendo la SIP por muchos años.
"Nos complace diseminar el mensaje de que necesitamos
unirnos; hay que investigar estos casos para acabar con la
impunidad".
Morales
manifestó que el equipo ha pedido la participación
de diarios norteamericanos interesados en la investigación.
The Arizona Daily News, un diario que a menudo publica trabajos
de El Imparcial publicará las historias en estados
Unidos.
INTERVENCIÓN
DE JESÚS J. BLANCORNELAS, DIRECTOR DE LA REVISTA ZETA
Jesús
J. Blancornelas, director de la revista Zeta, sufrió
un atentado en 1999 como resultado de sus denuncias sobre
el narcotráfico. Mucho antes, en 1988, el codirector,
Héctor Félix Miranda fue asesinado; y en el
2004, Francisco Javier Ortiz Franco corrió la misma
suerte. El veterano periodista envió un mensaje a los
asistentes al seminario.
Blancornelas
señaló que dos casas editoriales de la frontera
le comunicaron que habían recibido amenazas de narcotraficantes
y, por tanto, dejarían de publicar sobre el tema. "Esta
confrontación es alarmante, pues deja indefensos a
los afectados, y detiene a aquéllos que habrían
podido ayudarles". Blancornelas ha luchado denodadamente
por la libertad de prensa. Culpó a los pequeños
cárteles de la nueva ola de violencia. "Hermosillo
fue el principio de la colaboración con otros editores.
Esta reunión debe continuar ese esfuerzo. Pero no dejemos
de exigir acciones por parte del gobierno mexicano ",
escribió.
CONCLUSIONES
El Seminario
ratificó la preocupación por la incapacidad
de las autoridades, en sus diversos niveles de gobierno, ante
el avance del crimen organizado en el país en su conjunto,
en la zona fronteriza en general y en el área de Nuevo
Laredo en particular.
El clima de violencia que genera esta situación encuentra
entre sus principales víctimas a la libertad de los
ciudadanos, especialmente a la libertad de expresión.
Uno de los efectos más preocupantes de ello es una
creciente autocensura de medios y periodistas.
Las diversas intervenciones de expositores y participantes
en este seminario coincidieron en subrayar el reclamo de que
el Estado mexicano, con la participación de sus respectivos
poderes, avance con mayor decisión en la procuración
y administración de una justicia más expedita
y eficaz, en la persecución de los crímenes
contra periodistas, y en la creación de nuevas leyes
que protejan las libertades de prensa y expresión,
como herramientas para el desarrollo de la sociedad.
El encuentro ratificó la exigencia expresada en la
Declaración de Hermosillo a favor de promover que los
crímenes contra periodistas sean de carácter
federal, la no prescripción de los mismos y el agravamiento
de las penas en este tipo de delitos.
Asimismo, la reunión confirmó el inicio de tareas
del Proyecto Fénix, que integrará a periodistas
de diversos diarios para el desarrollo de investigaciones
respecto de colegas que fueron asesinados por el desempeño
de sus tareas profesionales. El propósito de esta iniciativa
es ejercer mayor presión sobre las autoridades asignadas
a estos casos, profundizar en las indagaciones que las víctimas
desarrollaban y arrojar luz sobre sus posibles victimarios.
El Seminario coincidió sobre los siguientes principios:
Es responsabilidad de los medios brindar mayores medidas de
seguridad para sus periodistas, así como mejores condiciones
para el desarrollo de un periodismo independiente.
Revisar los sistemas de seguridad en las instalaciones físicas
de las empresas periodísticas, en beneficio de los
periodistas y del resto de los trabajadores de estas compañías.
Crear un mecanismo de coordinación con autoridades
para mejorar la comunicación en materia de seguridad,
tanto física como de atención en caso de coberturas
especiales o de casos emergentes en situaciones de alto riesgo.
Es obligación profesional y ética del periodista
diseñar una estrategia personal para proteger su seguridad
y su labor mediante los mecanismos pertinentes, dependiendo
de las circunstancias que enfrente. La literatura disponible,
especialmente en internet, facilita esta tarea.
Es deseable que medios y periodistas establezcan mecanismos
de comunicación y solidaridad orientados a elevar la
seguridad personal y profesional del gremio.
El desarrollo profesional de los periodistas, y la prosperidad
de las empresas del ramo, están ligados directamente
a la permanente elevación de los estándares
técnicos, laborales y éticos que observa el
desempeño profesional. Es recomendable que medios y
periodistas deliberen con mayor amplitud sobre los aspectos
objetivos ligados a este proceso (capacitación, ética,
salarios, condiciones laborales, manuales de redacción,
códigos de ética, etc.).
El colosal desafío que representa el crimen organizado
en el país hace necesario que medios y periodistas
conozcan con mayor profundidad los temas ligados con este
fenómeno, con el propósito de definir estrategias
o códigos de comportamiento para su cobertura.
Frente a esta necesidad, es recomendable estrechar la relación
con organismos internacionales defensores del trabajo periodístico.
Ello puede derivar en la creación de asociaciones propias,
locales o regionales, a favor de la libertad de prensa y expresión.
Es responsabilidad de medios y periodistas alentar una mayor
conciencia social sobre la importancia de la libertad de expresión
como un valor humano que no es patrimonio de los periodistas,
sino un factor que promueve el bien común.
La libertad de expresión no solo corresponde a los
periodistas. La sociedad les ha delegado una responsabilidad
relevante en su desarrollo y protección. Los medios
y periodistas deben ratificar cotidianamente su compromiso
en este campo. |