| EL
DIARIO EN LA EDUCACIÓN
El
Diario en la Educación: viejos
problemas, nuevos desafíos
29, 30 de junio y 1 de
julio del 2006

¿Qué es “El diario en la educación”?
Es un proyecto que articula un segmento social, como lo es
el de la comunidad educativa (docentes, alumnos, padres, instituciones
escolares), con el diario, a través de diversas actividades.
Entre ellas, la publicación de suplementos o cuadernillos
con materiales educativos, programas de perfeccionamiento
que brindan capacitación y materiales necesarios a
docentes, comunicadores sociales y estudiantes interesados
en integrar los medios de comunicación en su tarea
diaria y en enfrentar el desafío que significa la incorporación
de la actualidad en las aulas; también, la realización
de concursos, olimpíadas u otros eventos.
¿Por
qué “El diario en la educación”?
Porque
“la escuela tiene que convertirse en el lugar privilegiado
para ayudar al alumno a darle un sentido a la información
con la que se relaciona. Debe invitarle a cuestionar esta
información para que se transforme en conocimiento
y en saber.” (Piette; en: Revista Comunicar, número
14, 2000).
Porque
“la cultura mediática constituye el horizonte
global desde el cual se construyen hoy los significados”,
según la especialista María Cristina Mata (1998)
y porque “los sujetos construyen sus significados a
partir de la interacción social y la conversación
que rodean y caracterizan el uso que diariamente hacen de
los medios”, según una reciente investigación
(Buckingham; en: revista Comunicar, número 14, 2000).
Porque
“lo que no está en los medios no existe; en cierto
sentido, así ocurre” (Mata, 1998) por lo que
se hace necesario incorporarlos y analizarlos en las clases.
Porque el uso del diario en la escuela favorece múltiples
aprendizajes.
Porque,
junto con el diario, entran aires de dinamismo a la escuela
que la transforman en un espacio de reflexión sobre
el entorno próximo o lejano.
Objetivos del programa “El diario en la educación”
En una época donde lo icónico predomina y acapara
la atención, (“iconosfera” llamada por
algunos autores), la lectura del código lingüístico
impreso ha mermado.
No escapa al análisis de nadie que, si una empresa
periodística de medios gráficos encara un proyecto
de este tipo, lo hace movilizada por un claro propósito
de aumentar la pirámide de lectores, especialmente
del segmento infantil y juvenil: insertarse sistemática
y paulatinamente en ellos y producir el hábito de la
lectura de “ese” diario y no otro.
Si los alumnos utilizan el diario en su aula ¿aumentará
la venta de diarios? No es probable ni verificable en el corto
plazo. Este proyecto es una inversión, no un gasto.
Lo que sí es seguro, es que los alumnos se identificarán
con “el” diario que trabajan usualmente en la
escuela, cuyo logo ha atravesado sus retinas y se ha incorporado
en su vida cotidiana.
Pero, también, guía estas decisiones empresariales
la necesidad de ofrecer, a la comunidad a la que pertenecen
los diarios, un servicio más allá de la información
diaria; un servicio cultural que trascienda lo educativo y
permita a esa nueva pirámide de lectores interesarse
por la actualidad, conocerla y tomar postura comprometida
ante ella.
O sea, colaborar en la formación de los futuros ciudadanos.
Como metas específicas, “El diario en la educación”
se propone que los alumnos:
desarrollen el juicio crítico, la participación
y transformen la sociedad (El Popular, Olavarría, Argentina
y O Dia, Municipio Rio de Janeiro, Brasil);
se expresen y comuniquen libremente, con el objeto de favorecer
el desarrollo del pensamiento autónomo;
potencien las habilidades comunicativas, comprensivas y expresivas
- hablar, escuchar, leer y escribir - (Universidad Diego Portales,
Chile);
integren la información de distintos medios en el aula
(Clarín, Argentina);
usen la información periodística como vínculo
entre las problemáticas emergentes y los contenidos
de la enseñanza (La Voz del Interior, Córdoba,
Argentina);
refuercen valores éticos y morales de la sociedad que
se reflejan en las informaciones que aparecen en el diario
(Listín Diario, República Dominicana);
comprendan los códigos periodísticos a través
del análisis y la producción de sus propios
mensajes;
vivencien ambientes de prácticas democráticas;
reflexionen sobre la incidencia de lo mediático en
la configuración del mundo actual (Diario Los Andes,
Mendoza, Argentina).
Respecto
de los diarios:
actualicen la pirámide de edades de lectores, manteniendo
los actuales e incorporando a los potenciales (Clarín,
Argentina);
generen lectores analíticos (La Vanguardia de Saltillo,
Méjico);
ofrezcan material de reflexión para profesores y la
comunidad (Novo Hamburgo, Rio Grande do Sul, Brasil);
doten de material educativo de bajo costo y accesible a la
población estudiantil del país (El Diario de
Hoy, El Salvador);
propicien el rompimiento del aislamiento entre la escuela
y los hechos cotidianos (O Globo, San Pablo, Brasil).
Respecto
de los docentes, se propone:
brindarles un espacio para que puedan integrar el diario como
un recurso valioso en su práctica áulica
(El Tribuno, Salta, Argentina);
que desarrollen, junto con sus alumnos, la capacidad de comprensión
y un pensamiento crítico y analítico
(Listín Diario, República Dominicana);
que propicien un consumo de mayor calidad en cuanto al tipo
de información periodística recibida (Universidad
Diego Portales, Chile).
¿Por
qué y para qué comenzaría Ud.
el programa en su empresa?
Antes
de tomar la decisión de incorporar “El diario
en la educación”, sería conveniente revisar
los diferentes enfoques que pueden encararse, según
las experiencias de los programas americanos:
El diario puede ingresar al aula para:
trabajar con la información:
el diario como actualizador de los programas educativos (curriculum,
planes);
* aplicar las actividades que proponen los suplementos educativos
o cuadernillos editados por el diario;
* analizarlo como objeto de estudio (Educación para
los Medios);
* que los alumnos expresen y comuniquen sus mensajes;
* participar de eventos educativos convocados por el diario:
concursos, certámenes, olimpíadas, campañas,
conferencias, etc.;
* otros.
Natalia
Bernabeu Morón (1998), especialista española
que se dedica a la formación del profesorado en temas
relacionados con los medios de comunicación y su aplicación
didáctica, afirma que:
“los periódicos ofrecen la posibilidad de oír
muchas voces, muchas opiniones, y eso le sirve al profesor
para que los niños formen la propia, y para que sean
tolerantes con opiniones diferentes de las suyas.
“Este ejercicio de contrastar continuamente lo que nos
dicen los medios con la realidad tal y como pasó, les
ayuda también a la lectura crítica”.
El
diario como objeto de estudio
(Educación para los medios)
La idea
de educación para los medios fue acuñada por
la UNESCO en 1964 y su primera definición fue elaborada
en 1973 por el Consejo Internacional de Cine y Televisión
(CICT) (Bazalguette, Bevort y Savino, 1992; en: Sarmiento,
1997):
“por educación para los medios cabe entender
el estudio, la enseñanza y el aprendizaje de los medios
modernos de comunicación y de expresión a los
que se los considera parte integrante de una esfera de conocimientos
específica y autónoma en la teoría y
en la práctica pedagógica, a diferencia de su
utilización como medios auxiliares para la enseñanza
y el aprendizaje en otras esferas del conocimiento como las
matemáticas, la ciencia y la geografía”
(UNESCO, 1984; en Sarmiento, 1997).
En esta definición aparece claramente expresada la
diferencia entre la educación para los medios y su
utilización como recursos.
Irene Martínez Zarandona (1999), especialista mejicana
que investiga las relaciones entre el aprendizaje y lo mediático,
considera que hay que integrar los medios en la escuela como
objetos de estudio para que el alumno decodifique sus lenguajes
y, al hacerlos propios, pueda conocer cómo se estructuran
los diferentes mensajes y cómo hay en ellos un determinado
modo de ver el mundo.
“La verdadera modernización de la educación
- según la especialista - debe consistir, además
de la inclusión de aparatos electrónicos en
el aula, en la instrumentación de programas de alfabetización
que preparen a padres de familia, a maestros y a la sociedad
en general a conocer los nuevos lenguajes con el fin de que
identifiquen los múltiples significados que guardan
los códigos mediáticos, ejerzan una recepción
crítica y sobre todo, al adueñarse de ellos,
puedan aprovecharlos de forma creativa”.
Enseñar
los medios, desde esta perspectiva, implica acercarse al modo
en que la información se produce, quiénes la
hacen, cuáles y cuántas son las fuentes, cómo
representan a los diversos sectores que aparecen, cómo
es la prensa misma, sus reglas de juego, sus códigos
y sus recursos de presentación de la información
ya que “los medios instalan los temas en la agenda social
-agenda setting function-: la gente habla de lo que ellos
le proponen y, tal vez, con la óptica que presentan”
(López, M., 1995; ;
Mattelart, A. y Mattelart, M., 1997; Saperas, E., 1987).
Mar de Fontcuberta (2000) opina que:
“se debe estudiar a la prensa en sí misma. La
producción de un diario (sea en papel o electrónico)
y del discurso periodístico en general, tiene muchísimos
puntos de contacto con los mecanismos de aprendizaje: enfrentarse
a un volumen ingente de información, tener que valorarla,
seleccionarla, jerarquizarla (lo más y lo menos importante),
estructurarla y aplicarla para tomar decisiones.
“Eso es lo que hace un diario cada día: recibe
montones de informaciones, las tiene que seleccionar, jerarquizar,
estructurar, ordenar, confeccionar y ofrecer, de acuerdo con
intereses que se pretende que sean, a los del público
al que va dirigido.
“Un alumno tiene en el siglo veintiuno exactamente esos
mismos problemas a la hora de enfrentarse a su futuro. Es
mucho más fácil aprendiendo con la prensa como
modelo, entender lo que es la selección, la jerarquización,
la valoración.
“Conocer los mecanismos de producción periodística,
reflexionar sobre sus contenidos, saber por qué esta
noticia va en la primera página, por qué ésta
va en la quinta, qué recorrido tiene una noticia desde
que entra hasta que sale, saber cómo se titula, cómo
se escribe el copete, cómo se utiliza un adjetivo o
no, cómo varía una noticia si se le cambia un
verbo o no, el explicar que una fotografía no tiene
necesariamente por qué reproducir la realidad sino
una parte de ella, explicar qué es el abc de la prensa...
“No sólo es el abc de la prensa, es el abc de
todo alumno al que nos enfrentamos cotidianamente. Por lo
tanto, no sólo hemos de enseñar un tipo de conocimiento,
sino la manera de acceder a ese conocimiento. Entonces, significa
que si tenemos esa actitud con los medios pueden convertirse
en valiosísimos auxiliares para:
obtener conocimientos, saber cómo obtenerlos y valorarlos
críticamente.”
Para hablar
de una Educación para los Medios tendremos en cuenta
aspectos básicos, tales como (Crónica, Chubut,
Argentina):
“los medios amplían el mundo perceptible del
hombre; permiten una activa participación en el consumo
masivo; priorizan ciertos aspectos comerciales de la comunicación
que hace del receptor un consumidor; son formadores del esquema
cultural de un pueblo; incorporan diferentes realidades que
la mayoría considera un duplicado del mundo”.
Si el
propósito final de estos proyectos es la formación
del futuro ciudadano, libre, crítico y comprometido
con su entorno, el estudio de los medios en sí mismos
es un gran aporte en ese sentido.
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