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EL DIARIO EN LA EDUCACIÓN

 

El Diario en la Educación: viejos problemas, nuevos desafíos
29, 30 de junio y 1 de julio del 2006

SUPLEMENTO DIARIO EL COMERCIO
Silvia Miró Quesada, presidenta de la
comisión y quien encabezó
el comité organizador
CONCLUSIONES
Luis Eduardo Remonda
Miembro de la Comisión Diarios en la Educación SIP
PRESENTACIÓN SIP, CONTENIDOS
 



¿Qué es “El diario en la educación”?

Es un proyecto que articula un segmento social, como lo es el de la comunidad educativa (docentes, alumnos, padres, instituciones escolares), con el diario, a través de diversas actividades.

Entre ellas, la publicación de suplementos o cuadernillos con materiales educativos, programas de perfeccionamiento que brindan capacitación y materiales necesarios a docentes, comunicadores sociales y estudiantes interesados en integrar los medios de comunicación en su tarea diaria y en enfrentar el desafío que significa la incorporación de la actualidad en las aulas; también, la realización de concursos, olimpíadas u otros eventos.

 

¿Por qué “El diario en la educación”?


Porque
“la escuela tiene que convertirse en el lugar privilegiado para ayudar al alumno a darle un sentido a la información con la que se relaciona. Debe invitarle a cuestionar esta información para que se transforme en conocimiento y en saber.” (Piette; en: Revista Comunicar, número 14, 2000).

Porque
“la cultura mediática constituye el horizonte global desde el cual se construyen hoy los significados”, según la especialista María Cristina Mata (1998) y porque “los sujetos construyen sus significados a partir de la interacción social y la conversación que rodean y caracterizan el uso que diariamente hacen de los medios”, según una reciente investigación (Buckingham; en: revista Comunicar, número 14, 2000).

Porque
“lo que no está en los medios no existe; en cierto sentido, así ocurre” (Mata, 1998) por lo que se hace necesario incorporarlos y analizarlos en las clases.
Porque el uso del diario en la escuela favorece múltiples aprendizajes.

Porque,
junto con el diario, entran aires de dinamismo a la escuela que la transforman en un espacio de reflexión sobre el entorno próximo o lejano.

Objetivos del programa “El diario en la educación”

En una época donde lo icónico predomina y acapara la atención, (“iconosfera” llamada por algunos autores), la lectura del código lingüístico impreso ha mermado.

No escapa al análisis de nadie que, si una empresa periodística de medios gráficos encara un proyecto de este tipo, lo hace movilizada por un claro propósito de aumentar la pirámide de lectores, especialmente del segmento infantil y juvenil: insertarse sistemática y paulatinamente en ellos y producir el hábito de la lectura de “ese” diario y no otro.

Si los alumnos utilizan el diario en su aula ¿aumentará la venta de diarios? No es probable ni verificable en el corto plazo. Este proyecto es una inversión, no un gasto.

Lo que sí es seguro, es que los alumnos se identificarán con “el” diario que trabajan usualmente en la escuela, cuyo logo ha atravesado sus retinas y se ha incorporado en su vida cotidiana.

Pero, también, guía estas decisiones empresariales la necesidad de ofrecer, a la comunidad a la que pertenecen los diarios, un servicio más allá de la información diaria; un servicio cultural que trascienda lo educativo y permita a esa nueva pirámide de lectores interesarse por la actualidad, conocerla y tomar postura comprometida ante ella.

O sea, colaborar en la formación de los futuros ciudadanos.
Como metas específicas, “El diario en la educación” se propone que los alumnos:

desarrollen el juicio crítico, la participación y transformen la sociedad (El Popular, Olavarría, Argentina y O Dia, Municipio Rio de Janeiro, Brasil);
se expresen y comuniquen libremente, con el objeto de favorecer el desarrollo del pensamiento autónomo;

potencien las habilidades comunicativas, comprensivas y expresivas - hablar, escuchar, leer y escribir - (Universidad Diego Portales, Chile);

integren la información de distintos medios en el aula (Clarín, Argentina);
usen la información periodística como vínculo entre las problemáticas emergentes y los contenidos de la enseñanza (La Voz del Interior, Córdoba, Argentina);

refuercen valores éticos y morales de la sociedad que se reflejan en las informaciones que aparecen en el diario (Listín Diario, República Dominicana);
comprendan los códigos periodísticos a través del análisis y la producción de sus propios mensajes;

vivencien ambientes de prácticas democráticas;
reflexionen sobre la incidencia de lo mediático en la configuración del mundo actual (Diario Los Andes, Mendoza, Argentina).

Respecto de los diarios:

actualicen la pirámide de edades de lectores, manteniendo los actuales e incorporando a los potenciales (Clarín, Argentina);
generen lectores analíticos (La Vanguardia de Saltillo, Méjico);
ofrezcan material de reflexión para profesores y la comunidad (Novo Hamburgo, Rio Grande do Sul, Brasil);
doten de material educativo de bajo costo y accesible a la población estudiantil del país (El Diario de Hoy, El Salvador);
propicien el rompimiento del aislamiento entre la escuela y los hechos cotidianos (O Globo, San Pablo, Brasil).

Respecto de los docentes, se propone:

brindarles un espacio para que puedan integrar el diario como un recurso valioso en su práctica áulica
(El Tribuno, Salta, Argentina);
que desarrollen, junto con sus alumnos, la capacidad de comprensión y un pensamiento crítico y analítico
(Listín Diario, República Dominicana);
que propicien un consumo de mayor calidad en cuanto al tipo de información periodística recibida (Universidad Diego Portales, Chile).

¿Por qué y para qué comenzaría Ud.
el programa en su empresa?

Antes de tomar la decisión de incorporar “El diario en la educación”, sería conveniente revisar los diferentes enfoques que pueden encararse, según las experiencias de los programas americanos:

El diario puede ingresar al aula para:
trabajar con la información:
el diario como actualizador de los programas educativos (curriculum, planes);
* aplicar las actividades que proponen los suplementos educativos o cuadernillos editados por el diario;
* analizarlo como objeto de estudio (Educación para los Medios);
* que los alumnos expresen y comuniquen sus mensajes;
* participar de eventos educativos convocados por el diario: concursos, certámenes, olimpíadas, campañas, conferencias, etc.;
* otros.

Natalia Bernabeu Morón (1998), especialista española que se dedica a la formación del profesorado en temas relacionados con los medios de comunicación y su aplicación didáctica, afirma que:
“los periódicos ofrecen la posibilidad de oír muchas voces, muchas opiniones, y eso le sirve al profesor para que los niños formen la propia, y para que sean tolerantes con opiniones diferentes de las suyas.
“Este ejercicio de contrastar continuamente lo que nos dicen los medios con la realidad tal y como pasó, les ayuda también a la lectura crítica”.

El diario como objeto de estudio
(Educación para los medios)

La idea de educación para los medios fue acuñada por la UNESCO en 1964 y su primera definición fue elaborada en 1973 por el Consejo Internacional de Cine y Televisión (CICT) (Bazalguette, Bevort y Savino, 1992; en: Sarmiento, 1997):

“por educación para los medios cabe entender el estudio, la enseñanza y el aprendizaje de los medios modernos de comunicación y de expresión a los que se los considera parte integrante de una esfera de conocimientos específica y autónoma en la teoría y en la práctica pedagógica, a diferencia de su utilización como medios auxiliares para la enseñanza y el aprendizaje en otras esferas del conocimiento como las matemáticas, la ciencia y la geografía” (UNESCO, 1984; en Sarmiento, 1997).

En esta definición aparece claramente expresada la diferencia entre la educación para los medios y su utilización como recursos.

Irene Martínez Zarandona (1999), especialista mejicana que investiga las relaciones entre el aprendizaje y lo mediático, considera que hay que integrar los medios en la escuela como objetos de estudio para que el alumno decodifique sus lenguajes y, al hacerlos propios, pueda conocer cómo se estructuran los diferentes mensajes y cómo hay en ellos un determinado modo de ver el mundo.

“La verdadera modernización de la educación - según la especialista - debe consistir, además de la inclusión de aparatos electrónicos en el aula, en la instrumentación de programas de alfabetización que preparen a padres de familia, a maestros y a la sociedad en general a conocer los nuevos lenguajes con el fin de que identifiquen los múltiples significados que guardan los códigos mediáticos, ejerzan una recepción crítica y sobre todo, al adueñarse de ellos, puedan aprovecharlos de forma creativa”.

Enseñar los medios, desde esta perspectiva, implica acercarse al modo en que la información se produce, quiénes la hacen, cuáles y cuántas son las fuentes, cómo representan a los diversos sectores que aparecen, cómo es la prensa misma, sus reglas de juego, sus códigos y sus recursos de presentación de la información ya que “los medios instalan los temas en la agenda social -agenda setting function-: la gente habla de lo que ellos le proponen y, tal vez, con la óptica que presentan” (López, M., 1995; ;
Mattelart, A. y Mattelart, M., 1997; Saperas, E., 1987).

Mar de Fontcuberta (2000) opina que:
“se debe estudiar a la prensa en sí misma. La producción de un diario (sea en papel o electrónico) y del discurso periodístico en general, tiene muchísimos puntos de contacto con los mecanismos de aprendizaje: enfrentarse a un volumen ingente de información, tener que valorarla, seleccionarla, jerarquizarla (lo más y lo menos importante), estructurarla y aplicarla para tomar decisiones.

“Eso es lo que hace un diario cada día: recibe montones de informaciones, las tiene que seleccionar, jerarquizar, estructurar, ordenar, confeccionar y ofrecer, de acuerdo con intereses que se pretende que sean, a los del público al que va dirigido.

“Un alumno tiene en el siglo veintiuno exactamente esos mismos problemas a la hora de enfrentarse a su futuro. Es mucho más fácil aprendiendo con la prensa como modelo, entender lo que es la selección, la jerarquización, la valoración.

“Conocer los mecanismos de producción periodística, reflexionar sobre sus contenidos, saber por qué esta noticia va en la primera página, por qué ésta va en la quinta, qué recorrido tiene una noticia desde que entra hasta que sale, saber cómo se titula, cómo se escribe el copete, cómo se utiliza un adjetivo o no, cómo varía una noticia si se le cambia un verbo o no, el explicar que una fotografía no tiene necesariamente por qué reproducir la realidad sino una parte de ella, explicar qué es el abc de la prensa...

“No sólo es el abc de la prensa, es el abc de todo alumno al que nos enfrentamos cotidianamente. Por lo tanto, no sólo hemos de enseñar un tipo de conocimiento, sino la manera de acceder a ese conocimiento. Entonces, significa que si tenemos esa actitud con los medios pueden convertirse en valiosísimos auxiliares para:

obtener conocimientos, saber cómo obtenerlos y valorarlos críticamente.”

Para hablar de una Educación para los Medios tendremos en cuenta aspectos básicos, tales como (Crónica, Chubut, Argentina):

“los medios amplían el mundo perceptible del hombre; permiten una activa participación en el consumo masivo; priorizan ciertos aspectos comerciales de la comunicación que hace del receptor un consumidor; son formadores del esquema cultural de un pueblo; incorporan diferentes realidades que la mayoría considera un duplicado del mundo”.

Si el propósito final de estos proyectos es la formación del futuro ciudadano, libre, crítico y comprometido con su entorno, el estudio de los medios en sí mismos es un gran aporte en ese sentido.